A partir del surgimiento de la agricultura, el ser humano modificó su vida nómada —en la que se desplazaba de un sitio a otro en busca de recursos—, a una vida sedentaria, ya que tenía que cuidar sus cultivos y criar animales para obtener alimentos y vestido. Esas pequeñas comunidades fueron creciendo hasta convertirse en pueblos y ciudades.

En la actualidad siguen existiendo diferentes clases de comunidades, algunas se encuentran en el campo y otras en la ciudad. A las primeras se les llama comunidades rurales, y a las citadinas urbanas.

 

COMUNIDADES RURALES

Las comunidades rurales son aquellas que se establecen en el campo y por lo general se dedican a la agricultura y ganadería.

En México existen extensas zonas dedicadas a la agricultura. El cultivo de la tierra es una actividad muy arraigada en el pueblo mexicano, incluso ya se practicaba antes de que llegaran los colonizadores; su existencia tiene por lo menos siete mil años. Sus pobladores cultivaban maíz, frijol, calabaza, cacao, chile, aguacate y algunas plantas más.

En nuestro país se pueden cultivar prácticamente todos los vegetales conocidos; esto se debe a la variedad de condiciones climáticas del territorio mexicano. Los principales cultivos son: maíz, sorgo, frijol, caña de azúcar, trigo, café, arroz y alfalfa.

La forma de cultivar la tierra también tiene modalidades; hay zonas de grandes contrastes. En un extremo encontramos amplias regiones en las que se emplea la maquinaria más moderna, semillas mejoradas, fertilizantes de primera calidad y riego abundante; mientras que en otros lugares se utilizan herramientas y procedimientos muy primitivos, y el agua depende de la época de lluvias.

La ganadería es otra actividad muy importante de las comunidades rurales. En México las especies animales en orden de importancia son: bovinos, ovinos y caprinos, aves y porcinos.

El ganado bovino está integrado por vacas y toros de diferentes especies; algunas se crían para aprovechar de ellas la carne, otras como productoras de leche y algunas más son de doble propósito, es decir, se obtiene tanto leche como carne.

Las mejores razas para producir carne son las vacas hereford, angus y el cebú. El cebú se cría mucho por su capacidad para desplazarse en terrenos agrestes y cerriles.

Del buen ganado lechero se llegan a obtener hasta 40 litros diarios de leche, pero si las vacas no tienen las condiciones adecuadas la producción es de aproximadamente ocho litros al día y tan sólo dos cuando se alimentan de forma deficiente. En otras palabras, la producción lechera o de carne está directamente relacionada con la calidad y cantidad de alimentos que reciban los animales a diario.

El ganado ovino y el caprino, formado por borregos y cabras, respectivamente, aunque no tienen tanta demanda como el bovino, también se crían en México, sobre todo en lugares de terreno accidentado o en zonas semidesérticas, ya que estos animales se alimentan prácticamente de cualquier tipo de vegetal, incluso de especies con espinas, como los nopales.

Este ganado se utiliza en la producción de carne y, en menor proporción, de leche, para preparar quesos, y en el caso de los borregos aprovechando la lana.

El ganado aviar está integrado por especies de gallinas, guajolotes, patos y codornices.

Para lograr un buen desarrollo de las gallinas, se crían en granjas o naves donde se les da una alimentación balanceada y se les controla la cantidad de luz. Se considera que una gallina ponedora debe producir dos huevos al día.

El ganado porcino está formado por puercos, de los que se aprovecha prácticamente todo: carne, piel, vísceras, pelo, huesos, etcétera.

En menor proporción se cría en nuestro país ganado equino que se utiliza para el trabajo, el transporte o para participar en diversos deportes.

Representantes de este grupo son los caballos, burros y mulas.

En ciertas zonas de nuestro país también se lleva a cabo la cría del conejo, cuya finalidad es aprovechar la carne como alimento y la piel para fabricar prendas de vestir y algunos adornos.

Además de la agricultura y la ganadería, la silvicultura también es una actividad importante en nuestro país.

Una pequeña proporción de las comunidades rurales se dedica a la explotación de especies forestales maderables, aprovechando principalmente el pino, el encino y el oyamel.

De los árboles se aprovecha la madera para construir objetos artesanales, muebles, adornos, instrumentos musicales, madera para construcción o combustible y también con ella se prepara una pulpa que se usa para fabricar papel.

 

COMUNIDADES URBANAS

Las comunidades urbanas son el conjunto de individuos organizados y establecidos en un mismo territorio que, por su extensión y desarrollo, forma las ciudades.

Las ciudades son también ecosistemas artificiales que para subsistir dependen de factores externos, como alimento, agua y toda clase de materias primas para la industria y el comercio.

Las actividades que se realizan en las ciudades son muy diversas, siendo el comercio la más importante, ya que en ella se llevan a cabo numerosas transacciones para compra y venta de productos que vienen del campo o que van hacia él; o bien de artículos que llegan de otros países o los que México exporta al extranjero.

Desde el punto de vista ecológico, las ciudades presentan muchos problemas, porque en ellas habita un número muy elevado de personas, y eso hace que la demanda de agua, alimentos o vivienda sea muy alta.

Como resultado, la población de la ciudad muchas veces tiene que sufrir la carencia de agua y de otros servicios. Además, se forman colonias con gente de pocos recursos, donde por competencia y debido a la necesidad de trabajo y de dinero se incrementa el vandalismo, se consumen alimentos como frutas, verduras o carne que vienen de lejos y que no reúnen las mínimas condiciones de higiene; además de vivir rodeados de un aire contaminado por el exceso de vehículos y fábricas que liberan gases tóxicos a la atmósfera, lo que perjudica a la salud.

Este problema no es exclusivo de México, ya que en todos los países los habitantes de las grandes ciudades viven a diario los problemas ocasionados por la contaminación del aire, los robos, el tráfico, la escasez de transporte público y la consecuente pérdida de tiempo al desplazarse de un sitio a otro, la demanda de empleos, etcétera.

En nuestro país existen muchas ciudades hermosas, como Guadalajara, Querétaro, Puebla, Monterrey, etc., y la más importante, la ciudad de México, ya que en ella se localizan las principales industrias o sus oficinas, y además es la sede del gobierno federal.

Sin embargo, su territorio es pequeño para el número de personas que viven en ella, por eso el índice de contaminación se ha vuelto tan alto que diariamente se toman medidas para evitar daños graves de salud a la comunidad urbana.

El agua es insuficiente, al igual que la mayoría de los recursos, y cada día surgen nuevos problemas que no acabarán hasta que las industrias y fábricas se descentralicen, es decir, se distribuyan en diferentes puntos de la República.

Muchas personas prefieren salir de la ciudad y buscar trabajo en otros sitios del país, pero también sucede que la gente del campo va a la ciudad pensando que será fácil encontrar trabajo y tener una mejor forma de vida, pero no es así.

La competencia por los empleos es muy fuerte y el nivel de vida es más caro que en el campo. La gente se debe dar cuenta de que es mejor vivir en su propia comunidad que desplazarse a la ciudad buscando oportunidades que difícilmente encuentran.

En las ciudades, por ser ecosistemas artificiales, hasta cierto grado se pueden controlar las condiciones ambientales; por ejemplo, racionalizar la cantidad de agua y de energía eléctrica que llega a las casas, pero ello implica una intensa participación ciudadana y sobre todo la aceptación de esas medidas porque, como es lógico, cada quien tiene necesidades particulares y no sería posible hacerlo sin antes exponer los problemas de la ciudad, con el fin de convencer a la gente de la importancia de tomar medidas para que las ciudades sean sitios con una mejor calidad de vida.

 

POBLACIÓN DE LAS COMUNIDADES

RURALES Y URBANAS

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), con sede en la ciudad de Aguascalientes, se encarga de recabar datos acerca de la población, como el número de habitantes que viven en cada comunidad, a qué se dedican, cómo son sus casas, etcétera.

El INEGI ha establecido que para considerar como rural a una comunidad, el número de sus habitantes no debe ser mayor a 2 mil 500 personas, mientras que las comunidades urbanas pueden considerarse medianas si rebasan los 2 mil 500, o ciudades cuando el número de habitantes es superior a 50 mil.

El más reciente conteo de población y vivienda, de 1995, realizado por el INEGI, indicó que la población total de la República Mexicana rebasa los 90 millones de habitantes, de los cuales cerca de 70% vive en comunidades urbanas y el restante 30%, en comunidades rurales.

Este estudio también reveló que muchas comunidades presentan características rurales y urbanas, por lo que se les considera comunidades mixtas o comunidades en transición.

Mucha gente migra hacia las ciudades buscando mejores oportunidades de trabajo o porque en sus comunidades no cuentan con buenos servicios de luz, agua potable, drenaje, teléfono, energía eléctrica, hospitales, escuelas o sitios de recreación.

 

RELACIÓN ENTRE LAS COMUNIDADES

RURALES Y URBANAS

Las comunidades  rurales y las urbanas están muy  relacionadas y se necesitan unas a otras para intercambiar productos y servicios.

Los alimentos cultivados en el campo son llevados a las ciudades para su consumo directo, distribución o procesamiento en las industrias, que los convierten en alimentos procesados, como congelados, embutidos, alimentos en lata, y otros.

Los recursos ganaderos también son llevados a las ciudades para aprovecharlos y convertirlos en otro tipo de productos, como prendas de vestir: zapatos, chamarras, cobijas, muebles, adornos, etcétera.