CONSECUENCIAS DE LA EXPLOTACIÓN COLONIAL: CATÁSTROFES DEMOGRÁFICAS Y TRÁFICO DE ESCLAVOS

Los pobladores del continente americano, una vez vencidos, fueron sometidos y obligados a realizar los trabajos destinados a la producción de alimentos, como la agricultura y la ganadería, o los relacionados con la minería y los servicios domésticos personales.

Miles de indígenas murieron a causa de enfermedades europeas y los malos tratos de que fueron objeto.      En la Nueva España una de las formas del dominio colonial fue la encomienda. Mediante este sistema los indígenas eran repartidos o "encomendados" a algún español, teóricamente a cambio de que éste los protegiera e instruyera en la religión católica, pero en la práctica eran objeto de explotación y malos tratos, que junto con la desnutrición originada por la mala alimentación y las enfermedades traídas por los españoles, diezmaron a la población causando altos índices de mortalidad.

     Para los indígenas, el trabajo minero fue tan pesado que no lo pudieron soportar y muchos de ellos murieron en las minas. Asimismo la siembra y cosecha del algodón y la caña de azúcar fueron actividades que acabaron con muchos naturales.

     Algunos indígenas se rebelaban ante todo esto, pero eran esclavizados y sus familias desintegradas. En muchas islas del mar Caribe la población indígena casi desapareció. Investigaciones recientes afirman que de 20 millones de indígenas que había en la Nueva España a la llegada de Cortés, en el siglo siguiente, el XVII, sólo quedaba un millón.

Negros capturados y esclavizados.     Los europeos que venían a América necesitaban mano de obra más resistente para realizar los trabajos en minas y plantaciones; fue así como empezaron a traer negros de África, en calidad de esclavos, para hacer estas difíciles labores.

     El tráfico de esclavos fue una de las actividades más inhumanas y crueles que ha conocido la historia de la humanidad. Los negros eran capturados en diversas regiones de África y trasladados a los lugares de embarco (amarrados y encadenados), amontonados en los barcos de carga, sin alimentos y agua. Los que sobrevivían eran distribuidos en las distintas zonas de trabajo, sobre todo en las minas y las grandes plantaciones de café, tabaco, caña de azúcar, arroz y algodón.

     El comercio de esclavos se inició en Nueva España en 1522, y para 1553 la cantidad de negros y mulatos (hijos de negra y blanco) superaba la de los habitantes blancos de la capital del virreinato. Poseedores de una cultura particular, los negros aportaron a la población de América variados elementos culturales que se integraron a las costumbres autóctonas, su influencia fue muy importante en la alimentación, ritmos musicales y religión, por mencionar sólo algunos.

 

 EL MESTIZAJE Y LA CONQUISTA ESPIRITUAL

La población de la Nueva España estuvo formada por tres grupos étnicos fundamentales: la población nativa o autóctona de América, o sea, los indígenas; los europeos o españoles (blancos) y los negros, que llegaron como esclavos.

     Con el tiempo las tres etnias se mezclaron y dieron origen al fenómeno conocido como mestizaje. Los productos de estas mezclas recibieron denominaciones especiales. Los nacidos en España se llamaban españoles peninsulares; a los hijos de españoles nacidos en Nueva España se les denominaba criollos; los hijos de español e india eran los mestizos; a los hijos de español y negra se les llamó mulatos; los hijos de indio y negra recibieron el nombre de zambos. Luego llegaron a la Nueva España grupos de chinos y de malayos, surgieron entonces nuevas mezclas raciales o castas que ocupaban un lugar muy bajo en la escala social, como el salta atrás, el lobo, el jíbaro, etcétera.

     Paralelo al mestizaje racial, al fusionarse las aportaciones europeas e indígenas se dio también el sincretismo cultural, o conciliación de la diversidad de elementos culturales, mismo que creó el actual país de México.

     El grupo mestizo, tanto racial como culturalmente, llegó a ser el más numeroso y el básico en la formación de las nacionalidades hispanoamericanas.

     La conquista de las tierras americanas se llevó a cabo tanto por la fuerza de las armas, como por el convencimiento espiritual que hicieron los frailes con la enseñanza de la religión cristiana y las formas de vida y pensamiento europeos. Esto se conoce como la conquista espiritual o evangelización.

     Grupos de misioneros franciscanos, agustinos, jesuitas y dominicos se dedicaron a predicar la religión católica a los indígenas y, al mismo tiempo, les enseñaban técnicas artesanales y formas de educación europeos.

     Para poder evangelizar a los indígenas, los misioneros aprendieron sus lenguas. Esto les permitió entender mejor su forma de pensar. Muchos de estos conocimientos los conservaron en libros, que actualmente son fuentes de datos muy importantes para estudiar el pasado de los pueblos indígenas.

     La conquista militar fue la que abrió el camino a las tierras americanas, pero la verdadera conquista fue la espiritual, ésta cambió la forma de pensar indígena y modificó su cultura.

     En esta labor de conquista espiritual el clero regular, como monjes o frailes es decir, el que sujetos a reglas viven en los conventos desempeñaron un papel más decisivo que el clero secular que dependen de un obispo y atienden a la sociedad sin estar enclaustrado.

     En términos generales, los evangelizadores construyeron bellas iglesias y conventos, pero también importantes obras de servicio social, como acueductos, canales, caminos y puentes.

     Realizaron, además, un destacado trabajo con los indios, que incluyó no sólo la enseñanza del evangelio y de la lengua española, sino también el adiestramiento en diversas industrias, artesanías y nuevos cultivos.

     Frente al fenómeno de la conquista y colonización de América por parte de los europeos, han surgido dos posiciones encontradas: la que considera que todo lo que hicieron los conquistadores fue bueno y, por tanto, desdeña los valores de las culturas autóctonas, y la que reprueba todo cuanto venga de ellos, considerando que la civilización prehispánica no necesitaba ninguna aportación ajena.

Fray Pedro de Gante.     Es necesario analizar dicho fenómeno de una manera serena y objetiva, no en una forma simplista, sino haciendo un esfuerzo por verlo en toda su complejidad y riqueza. Es cierto que la conquista española, como cualquier otra en la historia fue violenta y cruel. Los españoles trataron de legitimar la conquista diciendo que su objetivo básico era imponer una religión, un mejor gobierno y una cultura avanzada; por ello consideraban necesario acabar con todo vestigio de la cultura prehispánica. Sin embargo, también es cierto que, por otra parte, algunos pueblos indígenas, como los tlaxcaltecas, aceptaron, adoptaron y adecuaron a sus necesidades y circunstancias muchos elementos culturales europeos. Igualmente hubo pueblos que opusieron gran resistencia a la integración con la cultura europea.

     Por otra parte, sobra señalar que los valores culturales de la civilizaciones americanas autóctonas son indiscutibles; como ejemplos basta señalar los usos medicinales de la herbolaria indígena y el grado de avance de los conocimientos astronómicos, en lo que se refiere a la medición del tiempo. El calendario usado por los mayas era más preciso que el calendario juliano que en ese tiempo empleaban los europeos.

     Actualmente queda claro que la riqueza cultural de los habitantes del Nuevo Mundo hemos podido crear como descendientes de indios, europeos y negros, demuestra la herencia legítima de todos y cada uno de los elementos culturales que componen la mezcla de las tres culturas originales: española, negra e indígena.

 

 LA COLONIZACIÓN INGLESA EN NORTEAMÉRICA

Algunas naciones europeas no respetaron la disposición papal sobre el reparto del mundo y también extendieron sus dominios en América; entre ellas Francia e Inglaterra, durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

     La colonización en América del Norte se inició con posterioridad al centro y al Sur del continente. El rey de Inglaterra Jacobo I no autorizó el establecimiento de colonos hasta principios del siglo XVII. Los monarcas ingleses, a partir de Enrique VIII en el siglo XVI, habían decidido no seguir bajo la autoridad del papa, se distanciaron de Roma, instituyeron y apoyaron el anglicanismo que adaptó creencias protestantes. Al mismo tiempo persiguieron a quienes profesaban otra religión, especialmente a los puritanos, Colonias de América del Norte. Haz click para ampliar este mapa.integrantes de una secta con influencia del calvinismo que eran muy rígidos y rigurosos en la observación del evangelio. Huyendo de esa persecución religiosa, llegaron a América del Norte numerosos grupos de colonos puritanos que fundaron las trece colonias que constituyeron el territorio original de los Estados Unidos.

     Las tierras que actualmente forman Canadá fueron colonizadas primero por Francia, pero en 1763 pasaron a poder de Inglaterra. Las ideas de los colonizadores ingleses eran muy distintas a las de los españoles y portugueses, pues no se mezclaron racialmente con la población indígena, a la que en muchos casos exterminaron y, en otros, confinaron en reservaciones y, por tanto no hubo mestizaje porque los colonos ingleses llegaron al nuevo continente acompañados de sus familias y ellos mismos se dedicaron al trabajo.

     Para trabajar su tierra, los ingleses trajeron de África esclavos negros, lo que explica el porqué de su población actual; es decir, el alto porcentaje de población negra, es el testimonio de la época en que prevalecía la esclavitud.

     Los ingleses también tenían posesiones en algunas islas del mar Caribe y en Belize donde se repitió el fenómeno de exterminio de la población indígena y tráfico de esclavos negros para realizar los trabajos pesados.

 

 AMÉRICA EN EUROPA: LA ACUMULACIÓN DE METALES PRECIOSOS Y SUS EFECTOS

La llegada de los europeos a América también tuvo consecuencias muy importantes para los habitantes del continente europeo.

     Desde América se enviaba a Europa gran cantidad de oro y plata. Entre 1521 y 1660 fueron llevadas dieciocho mil toneladas de plata y doscientas toneladas de oro, según algunas fuentes; sin embargo, otras dicen que estas cifras corresponden sólo a la mitad.

     Podría pensarse que esta afluencia de metales preciosos benefició al pueblo español, pero esta riqueza fue utilizada para pagar las deudas de los monarcas españoles contraídas con otros países y para financiar sus guerras; de manera que casi todo el oro y la plata pasó a otros países en vez de quedarse en España, y una parte importante de esta riqueza quedó en manos de los comerciantes, los industriales y los banqueros, lo que aumentó la influencia de la burguesía.

     Antes que los europeos llegaran a América la alimentación de los españoles dependía casi totalmente del cultivo del trigo, además de otros granos, como el centeno y la cebada, destinados principalmente a los animales, y ocasionalmente a la dieta humana.

     Los cultivos tradicionales de los europeos no se adaptaban a los cambios de clima, y muchas veces las sequías y las heladas provocaban periodos de hambre; ahora bien, algunos cultivos americanos como la papa pueden desarrollarse en casi cualquier clima y son muy resistentes, por lo cual la llegada de la papa a Europa ayudó a mejorar en forma importante la dieta de los europeos.

     El chocolate, producto derivado del cacao, fue muy aceptado dentro del gusto europeo; la vainilla fue un condimento que modificó muchos platillos. En suma: el cambio de los hábitos alimenticios fue muy favorable a los europeos; se dio una disminución de la frecuencia de las epidemias y, como consecuencia, también disminuyó el número de muertes.

 

 LA EMIGRACIÓN A AMÉRICA

La vida en muchos lugares de España era difícil, sobre todo, en las zonas rurales; esto provocó que muchas personas llegaran al nuevo continente en busca de una mejor forma de vida. La información de la época señala una importante salida de personas con rumbo a América.

     En sus primeras épocas las salidas fueron permitidas —cualquiera que quisiera venir a América en busca de fortuna podía hacerlo—, pero posteriormente esta emigración se limitó y fue necesaria una investigación con objeto de que se concediera licencia para salir hacia América, ya que la emigración hacia el nuevo continente, unida a otros factores, estaba diezmando el desarrollo de la población en España.

     El control limitó la salida de peninsulares y favoreció que en América la población se desarrollara con los criollos y los mestizos.

 

 LAS CIVILIZACIONES INDÍGENAS EN LA IMAGEN EUROPEA

Las primeras narraciones, que sobre la naturaleza del continente americano hicieron conquistadores, cronistas y viajeros, destacaban la abundancia de aves de hermoso plumaje, vegetación exuberante, flores de gran colorido y grato aroma, y muchas otras novedades. Estos escritos provocaron que el europeo soñador diera rienda suelta a su imaginación con lugares, hombres y productos nunca antes mencionados ni por la Biblia. Aquellos primeros europeos que vinieron a este continente, creían ver sirenas, monstruos, amazonas, indios antropófagos, en fin todo lo que viajeros como Marco Polo habían narrado.

     Después esas narraciones se hicieron más analíticas. Los descubrimientos de nuevas tierras cambiaron el pensamiento europeo en muchas formas; la ampliación del horizonte geográfico permitió el conocimiento de la totalidad de la Tierra y se vinieron abajo muchas de las verdades consideradas inobjetables hasta entonces. Europa conoció nuevas etnias y sus costumbres; animales, plantas alimenticias y medicinales que despertaron el interés de los científicos.

     Por su gran religiosidad, los europeos pensaban que Dios ponía en su camino tantas riquezas porque deseaba que cristianizaran a todos los indígenas. Pero en torno a éstos últimos, hubo pensamientos encontrados, unos los consideraban seres inferiores, a quienes podía tratarse como animales, y otros, entre ellos el gran defensor de los indios, Bartolomé de las Casas, los consideraban hombres completamente normales.

 

 

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