En los últimos 200 años, los principales e importantes pasos que toda nación debía dar para lograr su soberanía, México ya los había dado tras dos importantes guerras: una insurgente y otra revolucionaria.
   Después de la guerra insurgente, el régimen republicano fue adoptado en el decreto constitucional de 1814, en el acta constitutiva de la Federación y en la Constitución de 1824. De 1835 a 1846 el sistema fue centralista, pero con la adopción de la Constitución en 1857 cobró vigencia el federalismo.

Con la creación de las constituciones estatales, desde la guerra insurgente y la época revolucionaria, México ha tenido grandes cambios políticos.

     Las características de los tres regímenes son las siguientes:

  • Republicano: Era la forma de gobierno en la que los ciudadanos elegían por periodos establecidos al jefe de Estado, el cual cumpliría con esta responsabilidad de manera temporal.

  • Centralista: Era regido por siete leyes Constitucionales de 1836; existían los mismos poderes que en el Federal: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y su rango de gobernabilidad era todo el territorio nacional.

  • Federalista: Está formado por los tres poderes anteriormente mencionados pero éstos actúan en el plano nacional; permanecen al mismo tiempo pero se limitan mutuamente con el Legislativo, Ejecutivo y Judicial de cada entidad federativa, ya que éste se limita al territorio propio.


Somos federalistas, representativos y democráticos

     La Carta Magna establece la forma de gobierno federal en nuestro país, el artículo 40 Constitucional determina nuestra forma de gobierno:

"Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una Federación establecida según los principios de esta ley fundamental".


Los estados y la Constitución Federal

     De acuerdo con el artículo 40, el sistema de gobierno federal permite que los estados sean libres y soberanos en la elaboración de las leyes y constituciones estatales, siempre y cuando no rebasen a la Constitución Federal en lo que concierne a las bases estipuladas en el título quinto de nuestra Carta Magna.

     Asimismo, establece directamente la forma de gobierno federalista que concierne a toda la nación, pero en lo que respecta a la relación de los estados con el gobierno federal y éstos como parte de la nación, el artículo 41 dice lo siguiente:

"El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de los Estados, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal".


La Carta Magna es la rectora

     La Constitución establece los campos de acción, obligaciones y funciones del gobierno federal y de igual forma determina las mismas funciones en el plano estatal, por lo que las leyes que surjan en el ámbito local tienen soberanía para ser aplicadas siempre y cuando no se violenten las garantías que estipula la Carta Magna.

     Otro de los artículos que apoyan la soberanía de los estados es el artículo 71, -el cual se refiere a la competencia para iniciar leyes o decretos-, en su fracción III:

  • "...III. A las legislaturas de los Estados.

  • "Las iniciativas presentadas por el Presidente de la República, por las legislaturas de los Estados, o por las diputaciones de los mismos, pasarán desde luego a comisión. Las que presentaren los diputados a los senadores se sujetarán a los límites que designe el Reglamento de Debates".

     Es decir, que todas las iniciativas en materia legislativa deberán ser presentadas ante cualquiera de las cámaras y su aprobación se dará a conocer a través del Diario Oficial de la Federación. Este principio se aplica en materia federal, y algo similar sucede en los Estados; para la creación de una nueva ley se requiere:

a) La aprobación de las cámaras locales, y

b) Su respectiva publicación.


Impuestos especiales

     En materia económica, el artículo 73, fracción XXIX, establece las facultades propias de la Federación para crear contribuciones especiales entiéndase impuestos especiales a rubros tales como:

a) Energía eléctrica.
b) Producción y consumo de tabacos labrados.
c) Gasolina y otros productos derivados del petróleo.
d) Cerillos y fósforos.
e) Aguamiel y productos de su fermentación.
 f) Explotación forestal.
g) Producción y consumo de cerveza.

     Esta facultad de la Federación restringe a los estados legislar sobre el producto de estos rubros.

     Por último, los gobiernos estatales son reconocidos como entidades con personalidad jurídica, fundamentados por la Constitución Federal.


Los estados pueden crear sus propias constituciones

     La facultad propia de los Estados de crear sus propias constituciones, así como sus leyes internas por medio de su poder Legislativo se verán limitadas a los preceptos contenidos en el artículo 117 de la Constitución Federal, entre los cuales están aliarse con otros estados o potencias extranjeras, acuñar monedas o papel moneda, y cobrar por el derecho a transitar por el estado, entre otros.

     Se desprende de este artículo que lo que no está reservado para la Federación está permitido para los Estados, con el afán de conservar el pacto federal y no crear un caos en la nación.

     La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece la soberanía nacional por medio del régimen de gobierno conocido como federal, éste permite que los gobernados participen en forma activa mediante la representatividad en las cámaras para crear leyes que regulen los problemas de cada entidad y faculta al pueblo en todo tiempo para modificar o alterar la forma de su gobierno.