La sabiduría de un pueblo se expresa en sus refranes, éstos reflejan la experiencia de generaciones acumulada a través de los tiempos. Mediante ingeniosos juegos de palabras, los refranes encarnan el pensamiento de la gente sencilla.

     La gente del pueblo es muy observadora y sintetiza en los refranes valiosos conocimientos sobre la naturaleza humana, y si no, para muestra basta un botón.

     A continuación se enumeran algunos de los refranes más tradicionales de nuestro país y se propone una interpretación de los mismos, aunque, definitivamente, los refranes se enriquecen cuando se aplican en la realidad porque en ella adquieren primorosos matices:

REFRANES

INTERPRETACIÓN

A la mejor cocinera, se le va el tomate entero.

Al mejor cazador, se le va la liebre.

Hasta la gente más experimentada comete errores.

Al que nace pa tamal, del cielo le caen las hojas.

El que nace pa maceta, no pasa del corredor.

Las personas mediocres, nunca trascenderán en ninguna de sus acciones.

Apenas le dicen "mi alma", y ya quiere casa aparte.

A veces, una mirada o una sonrisa, se toma como todo un compromiso.

Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.

Hay personas que teniendo a su alcance la resolución de un problema no actúan por necedad o por ignorancia.

En casa del herrero, azadón de palo.

Hay gente que predica una cosa, pero no la aplica a su persona o a la gente que le rodea.

De limpios y tragones, están llenos los panteones.

No es bueno exagerar en los hábitos higiénicos, ni en los alimenticios.

El flojo y el mezquino, andan dos veces el camino.

Si no se hacen bien las cosas al primer intento, tendrán que hacerse nuevamente.

El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.

Sin comentarios.

El que tiene más saliva, traga más pinole.

Quien es más hábil para hablar, obtiene mejores ventajas.

Enero y febrero, desviejadero.

Durante los meses de mayor frío, muere mucha gente de edad avanzada.

Entre si es o no es, un mes.

Las respuestas ambiguas son una trampa para hacer perder el tiempo.

Los consejos no pedidos, lo dan los entrometidos.

Sin comentarios.

¿Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo?

Las discusiones salen sobrando, cuando las decisiones ya están tomadas.

Sólo el que carga el cajón, sabe lo que pesa el muerto.

Es muy fácil opinar desde fuera sobre cómo resolver un problema, pero hay que estar inmerso en él para saber exactamente de qué se trata.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

No hay modo de hacer entrar en razón a un necio.

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Confiarse a una persona buena, es garantía de estar bajo una influencia positiva.

Eso que no puedes ver, en tu casa lo has de tener.

Con frecuencia se critican en otros, los defectos que nos caracterizan.

Del dicho al hecho, hay mucho trecho.

El que alguien se comprometa a hacer algo, no significa que necesariamente lo hará.

Obras son amores y no buenas razones.

Los hechos cuentan más que las palabras.

Más vale paso que dure, y trote que canse.

Es más importante ser perseverante y consistente en nuestras acciones, que arremeter una empresa con un entusiasmo grande, pero momentáneo.

De tal palo, tal astilla.

Hijo de tigre, pintito.

Generalmente, los hijos, se parecen a los padres, tanto en lo físico como en sus acciones.

El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame.

No hay remedio para aquel que sabiendo que algo o alguien lo perjudica, no hace nada para remediarlo.

El buen juez por su casa empieza.

Antes que dar sermones a los demás, debe empezar por revisar la propia conducta.

Palo dado, ni Dios lo quita.

El pasado nadie lo puede modificar.

No le pidas peras al olmo.

Resulta absurdo esperar algo de algo o alguien que obviamente no nos lo proporcionará.

En el pecado lleva la penitencia.

Significa que las acciones malas que hagamos, revertirán en nosotros sus consecuencias negativas.

Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le detiene la pata.

Tan culpable es el que comete un delito o arbitrariedad, como aquel que le ayuda.

En tierra de ciegos, el tuerto es rey.

Donde campea la mediocridad, quien tiene un poquito de iniciativa sobresale por encima de todos.