La violencia familiar se produce cuando uno de los integrantes de la familia, abusando de su autoridad, su fuerza física y su poder, maltrata física, emocional o sexualmente a otro de sus miembros.

     Las personas violentas que abusan de los más débiles sienten una gran inseguridad y resentimiento que les impide relacionarse constructivamente con los demás. Esto no quiere decir que su conducta abusiva no tenga remedio, ya que el comportamiento violento se aprende, también es posible modificar las actitudes violentas a través de un esfuerzo consciente por superar el problema.

     La solución forma parte de un proceso largo y doloroso que debe recorrer toda la familia, sin embargo esto no debe desalentar a quien es víctima de la violencia familiar, cualquier esfuerzo vale la pena cuando se está luchando por tener una vida tranquila y estable. Existen diversas instituciones públicas y privadas a las que se puede recurrir por asesoría y apoyo emocional.


Violencia física

      La violencia física consiste en sujetar, inmovilizar o golpear a alguien infringiéndole un daño corporal con cualquier parte del cuerpo, arma u objeto. Este tipo de violencia es la que más fácilmente se identifica porque sus huellas son muy evidentes. Se impone mediante la fuerza física y el miedo.

     Los hombres son los principales agresores en los casos de violencia familiar, pero con mucha frecuencia también las mujeres golpean a sus hijos e hijas y aun a sus esposos. Comúnmente las o los golpeadores proceden de familias donde la violencia era el medio de interacción cotidiano y así aprendieron a relacionarse a través de empujones, insultos y golpes. Generalmente la violencia física es acompañada de violencia emocional.


Violencia emocional

     La violencia emocional causa tanto daño y dolor como la violencia física. Consiste en actos u omisiones repetitivos que se expresan como prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, amenazas, abandono, actitudes devaluatorias, etc. Se caracteriza por expresarse a través de las palabras o de los gestos y actitudes.

     Su finalidad es herir y hacer sentir mal a la víctima a través de la humillación, el insulto, la descalificación y la critica destructiva. La violencia emocional deteriora y afecta.

     La violencia emocional afecta la confianza y la autoestima, no sólo de quien la padece, sino también de quien la presencia. En tal sentido, afecta la vida entera de sus víctimas haciéndoles perder el amor propio y la confianza necesaria para tomar decisiones y asumir los riesgos que la vida conlleva.

     La violencia emocional también se ejerce mediante el chantaje y la manipulación. Resulta difícil identificar esta modalidad de la violencia porque se encubre detrás de justificaciones como "te lo digo por tu bien", "si no te quisiera no te lo diría", "nadie es perfecto, acepta tus defectos", y de actitudes aparentemente protectoras y condescendientes.

     Es importante que los agresores estén conscientes de su conducta destructiva para que puedan recurrir a la terapia y ayuda profesional que amerita su caso. En ningún caso la violencia se justifica, ni siquiera cuando se excuse tras razones válidas en apariencia.


Violencia sexual

     Estamos en presencia de la violencia sexual cuando una persona es obligada a tener cualquier tipo de contacto o relación con un objetivo sexual contra su voluntad. El acoso, el abuso sexual la violación y el incesto son sus distintas manifestaciones.

  • Abuso sexual. Consiste en tocar y acariciar el cuerpo de otra persona contra su voluntad, así como la exhibición de los genitales, y en la exigencia a la víctima de que satisfaga sexualmente al abusador. Este tipo de violencia se produce en el trabajo, la calle y aun en la propia casa. Los agresores generalmente son conocidos de la víctima como amigos o familiares e incluso el padre o la madre.

  • Violación. Consiste en la penetración del pene, los dedos o cualquier objeto en la vagina, el ano o la boca, contra la voluntad de la víctima. Implica un acto de extrema violencia que se agrava porque el agresor, cuando se trata de un conocido, aterroriza a la víctima para que no lo denuncie. Por otro lado, la víctima se ve atrapada entre el temor de lo que pueda ocurrirle a ella o a sus familiares y el terror a ser atacada nuevamente. Esta agresión destroza la estabilidad emocional de quien la padece.

  • Incesto. Es el contacto sexual entre familiares emparentados civilmente o por consanguinidad. El incesto se produce aun si la víctima accede a tener relaciones con el agresor.

     Qué hacer

     Es importante denunciar la violencia física, emocional o sexual para que esta situación no se repita y recurrir a grupos de apoyo para recibir ayuda y terapia emocional. Es fundamental que la víctima reciba el respaldo incondicional de su familia. En el caso de los niños y las niñas, es muy importante dar crédito a lo que dicen y denunciar legalmente al agresor, así sea el pariente más cercano. La violencia es inadmisible y no se justifica bajo ninguna forma ni circunstancia.

Algunas instituciones que apoyan a las víctimas de la violencia familiar en el D.F.

  • Asociación Mexicana contra la Violencia A.C. (COVAC)
    Teléfonos: (5) 6-25-71-20 y (5) 2-76-00-85
  • Centro de Atención contra la Violencia Familiar (CAVI)
    Teléfonos: (5) 2-42-62-46 y (5) 2-42-60-25
  • LOCATEL (Líneas: Mujer a mujer y De joven a joven)
    Teléfono: (5) 6-58-11-11
  • Fundación para la Atención a Víctimas de Delitos y Abuso de Poder (FAVI)
    Teléfonos: (5) 6-11-40-87 y (5) 5-98-37-63