La masturbación y la salud sexual

La masturbación es una actividad que se realiza de manera voluntaria con el fin exclusivo de buscar sensaciones placenteras. Básicamente es una actividad de autoestimulación y autoexploración de las zonas genitales y tiene una particular importancia durante la adolescencia.

     Desde hace mucho tiempo e incluso en la actualidad se ha difundido la idea de que aquellas personas, especialmente los y las adolescentes, que se masturban corren el riesgo de enloquecer, sufrir retraso mental o alguna malformación del cuerpo. Pero contrario a lo que se pensó durante años, la masturbación es un acto normal y saludable.

¿La masturbación puede ser dañina?

     En determinadas circunstancias la masturbación puede tener consecuencias negativas. Se convierte en negativa cuando quienes la practican lo hacen pensando que es algo malo o sucio; cuando no se practica en un lugar privado o en lugares en los que se puede ser sorprendido por otras personas, pues de manera casi automática genera un sentimiento de culpa. Esta situación puede provocar angustia cuando se intente tener una relación sexual.

     Ante la presencia de angustia en una relación sexual existe el riesgo de sufrir disfunciones sexuales tales como anorgasmia (principalmente en la mujer), poca disposición o aversión a las relaciones sexuales, impotencia (dificultad para obtener o mantener una erección) o eyaculación precoz.

¿Qué actitud tomar ante la práctica de la masturbación?

      La masturbación ayuda a las personas a descubrir y conocer su cuerpo y especialmente aquellas zonas donde experimentan mayor placer. Esta práctica puede contribuir a dar mayor confianza en las relaciones sexuales, pues aumenta la capacidad para comunicar a la pareja lo que le gusta o no antes y/o durante una relación sexual. También puede servir como tranquilizante o válvula de escape ante los deseos de tener alguna actividad sexual si no se tiene pareja y cuando además de ello se tienen presiones o estados de angustia y depresión.

     El interés hacia la sexualidad tiene especial importancia durante la adolescencia, debido al proceso biológico y a los cambios físicos que se viven en esa etapa, los jóvenes experimentan un enérgico surgimiento de sus sensaciones e impulsos sexuales y una imperiosa necesidad de liberar esa energía, por tal motivo, la masturbación suele ser más común durante la adolescencia, aunque esto no significa que en otras etapas de la vida no se practique.

       Así pues, las personas y en particular los y las adolescentes pueden estar seguros de que están haciendo algo positivo. Pues además de que descubren su cuerpo, se están dando la oportunidad de sentir placer e integrar el nuevo aspecto de sus genitales y la imagen de su cuerpo; pero sobre todo es necesario que los muchachos y muchachas adolescentes piensen que esta actividad les ayuda a transitar hacia una relación de pareja sin prejuicios y que la decisión de practicarla o no es una decisión absolutamente individual.

¿Qué debo hacer si descubro a mi hijo o hija realizando esta actividad?

·        No escandalizarse, ni llamarle la atención en ese preciso momento.

·         Posteriormente abrir un espacio para hablar con tu hijo o hija de lo sucedido. Explicándole en qué consiste la masturbación y cuáles son sus beneficios, así como que es necesario que busque un momento y un lugar donde nadie pueda sorprenderlo, pues explorar su cuerpo debe ser una actividad totalmente privada que él o ella y sólo él o ella tiene derecho a realizar.

Algunas precauciones que se deben tomarLa masturbación es un tema que debemos platicar con nuestros padres para que no se generen miedos y culpas.

     No esperes hasta que sorprendas a tu hijo o hija masturbándose para hablar con él o ella sobre el tema. Hazlo lo antes posible y enfatiza durante la plática la importancia de la privacidad que debe tener al realizar esta actividad. Coméntale que siempre que se esté aseando o explorando la intimidad de su cuerpo debe hacerlo totalmente a solas y en un lugar donde no pueda ser sorprendido, pues existen adultos o jóvenes, ya sea familiares o "amigos" que, aprovechando la natural curiosidad que existe en la adolescencia por explorar su sexualidad, puede presionarlos física o psicológicamente a tener alguna actividad sexual.
      Muestra a tus hijos e hijas confianza para hablar sobre los temas que le preocupan e intenta no perder la calma ante situaciones que te sorprendan o que por la diferencia generacional te puedan escandalizar. Piensa que si ellos te tienen temor corren el riesgo de convertirse en presa fácil de chantajes o amenazas.